El último partido de Alejandro Davidovich en Wimbledon fue un reflejo de la emoción y el sacrificio que siempre ha caracterizado a nuestro tenis. El malagueño, con todas sus fuerzas, cedió ante Felix Auger-Aliassime, quien lo derrotó tras un combate épico que acabó 6-7(4), 7-6(6), 6-3, 6-7(2) y 6-1. Esta derrota significa que por primera vez en cinco años, España se queda sin representación en los cuartos del torneo más prestigioso sobre hierba.
Un adiós lleno de esfuerzo y corazón
La sensible ausencia de Carlos Alcaraz, el fenómeno del tenis español, ya anticipaba lo que iba a suceder. Davidovich luchó como un titán, pero al final no pudo hacer frente al canadiense. En la última vez que no tuvimos tenistas españoles en esta fase fue hace dos años. Desde entonces, hemos visto a leyendas como Rafael Nadal llegar hasta las semifinales y a Carlitos levantando trofeos año tras año.
Aunque Davidovich comenzó fuerte ganando el primer set en un emocionante tie-break, la presión aumentó cuando tuvo una ventaja clara para llevarse también el segundo. Pero Aliassime mostró su garra y logró igualar la contienda. No fue fácil; incluso hubo una pausa por problemas de salud de un aficionado entre los sets, pero eso no frenó la determinación del español.
Pese a levantar varias bolas de partido durante el encuentro, las fuerzas finalmente le fallaron y Aliassime se quedó con la victoria. La ‘Armada’ vuelve a casa sin gloria este año mientras muchos esperan ansiosos el regreso de Alcaraz a la tierra batida después del verano.
Davidovich ahora pone rumbo hacia Umag y Estoril para continuar su carrera, mientras Paula Badosa también se prepara para brillar en Iasi (Rumanía). La hierba puede haberse desvanecido por ahora para nosotros, pero estamos seguros de que pronto volveremos con más fuerza.

