Oviedo se viste de nostalgia al anunciar la retirada de Santi Cazorla, un centrocampista asturiano que ha brillado durante 23 temporadas en el fútbol profesional. A sus 41 años, este carbayón ha decidido colgar las botas, dejando tras de sí un legado difícil de olvidar.
Desde sus inicios hasta el adiós
Cazorla comenzó su andadura en el Villareal, donde con solo 18 años y bajo la dirección de Benito Floro, empezó a hacerse un nombre en el panorama futbolístico español. Tras una breve etapa en el Recreativo de Huelva, regresó a Castellón para demostrar todo su talento, lo que le valió ser convocado por Luis Aragonés para la Eurocopa 2008, donde saboreó la gloria como campeón.
Su trayectoria continuó con un gran rendimiento en el Villareal, lo que llevó al Málaga a pagar 23 millones por su traspaso. En la Costa del Sol vivió una temporada mágica que culminó con su participación en otra Eurocopa ganada con España en 2012. Pero no todo fue fácil; después de brillar en España, Santi decidió probar suerte en Inglaterra y fichar por el Arsenal, aunque esa etapa estuvo marcada por lesiones y altibajos.
El regreso a casa fue inevitable. Después de jugar en Catar con Al-Sadd y disfrutar allí del fútbol durante tres años, Cazorla volvió al Real Oviedo. La afición carbayona celebró su regreso como si fuese un héroe que vuelve a casa tras una larga aventura.
A pesar de no tener mucha participación esta temporada ni conseguir los resultados esperados -el descenso a Segunda División fue un duro golpe-, Santi siempre mantuvo una sonrisa y declaró: «Ha sido complicado para todos… pero he disfrutado cada momento vistiendo esta camiseta».
En total, Cazorla ha cosechado 13 títulos a lo largo de su carrera, destacando sus dos Eurocopas. Su historia es un ejemplo claro de perseverancia y pasión por el fútbol; una leyenda que permanecerá grabada en nuestros corazones.

