El Gran Premio de Gran Bretaña es una mezcla de sentimientos encontrados para Aston Martin. Este circuito, tan emblemático y cercano a su sede, siempre trae consigo una carga emocional especial. Sin embargo, el AMR26 aún tiene un camino complicado por delante. Los pilotos Fernando Alonso y Lance Stroll se preparan para dar lo mejor de sí, aunque las expectativas no son precisamente altas. Pero, ¿quién dijo que hay que rendirse?
Un nuevo amanecer
Lo que realmente resalta en este momento es un cambio palpable en la actitud del equipo. Tras un decepcionante episodio en Barcelona donde ninguno de sus coches terminó la carrera, ahora se habla de futuro con renovada energía. Alonso sigue siendo el líder indiscutible y está comprometido al 100%. Además, Adrian Newey ha dejado claro que hay novedades en camino para Hungría: «La estructura será parecida pero hemos reducido el peso significativamente», comentó.
No solo eso; Honda también está haciendo su parte al introducir un nuevo motor para Países Bajos, lo cual podría ser el empujón que tanto necesita Aston Martin. Como dice Jenson Button, embajador del equipo: «Ha sido un periodo duro, pero estamos viendo cambios reales».
Y ahí entra Lance Stroll, quien siempre dice lo que piensa y conecta bien con la realidad del momento. «Lo probé en el simulador y parece que vamos mucho más rápido», aseguró con esa chispa de esperanza que muchos anhelamos escuchar. Hay algo contagioso en su entusiasmo: «Si la mejora es buena, podremos luchar por los puntos; pero si es genial… ¡quizás podamos soñar con algo más!» Esto es justo lo que necesita un equipo que ha pasado por tantas dificultades.
Silverstone será especial para todos ellos; muchos empleados de la fábrica estarán allí animando desde las gradas. Y aunque Stroll no se preocupa demasiado por los resultados inmediatos -«No perderé el sueño», bromeó- cada pequeño avance puede significar una gran victoria para Aston Martin.

