La historia de Joseph McGrail-Bateup, un australiano de 58 años, es realmente impresionante. Este hombre, con su capacidad pulmonar digna de un superhéroe, ha logrado romper el récord Guinness del grito más fuerte del mundo. Y lo hizo con una sola palabra. En su séptimo intento, a punto de rendirse, soltó un alarido que alcanzó los 122,4 decibelios, comparable al rugido de una motosierra o el estruendo de un avión despegando.
Una hazaña memorable y dolorosa
“¡Ahora!”, fue lo único que necesitó para hacerse con este increíble logro. Pero no todo fue fácil; Joseph tuvo que enfrentarse a la frustración tras varios fallos y cansancio mental. Después de conseguirlo, confiesa: “Me quedé sin voz durante dos días. Tenía la voz ronca y fue horrible”, asegurando que no hay manera real de practicar algo así. “Es muy divertido hacerlo en el momento”, añade entre risas.
A pesar de haber superado el récord anterior, establecido por Annalisa Flanagan en 1994 con su famoso grito “silencio”, Joseph se muestra respetuoso: “Me alegro de que ella conserve su récord; así ambos podemos brillar en nuestras categorías”. Esta fascinante aventura se grabó en los estudios de radio locales y fue enviada a la organización correspondiente esa misma semana.
No es la primera vez que este hombre destaca; en 2019 ya había batido otro récord disparando diez flechas en tiempo récord, aunque perdió ese título poco después ante un niño prodigio. Sin duda, Joseph McGrail-Bateup nos recuerda que los sueños son alcanzables si estamos dispuestos a gritar bien fuerte por ellos.

