Las fiestas de Cort, que en su día fueron un símbolo de tradición y celebración, están corriendo el riesgo de convertirse en un mero espectáculo consumista. Y es que, ¿cuántas veces hemos visto cómo lo auténtico se diluye entre luces y ofertas?
Héctor Rubio, un periodista comprometido con la realidad social, nos trae la voz de David Pujol, portavoz de MÉS per Palma. Él lo tiene claro: «Es urgente municipalizar progresivamente el suelo urbanizable para acabar con esta especulación que está matando nuestras raíces». ¿Acaso no deberíamos poner freno a esta locura antes de tirar a la basura nuestra esencia cultural?
La respuesta del Ayuntamiento y la indignación vecinal
Mientras tanto, el Ayuntamiento responde a Orgull Llonguet con una frialdad desconcertante: «No se han presentado a la convocatoria». Esta frase resuena como un eco vacío en una comunidad que clama por ser escuchada. Los vecinos de Pere Garau también se suman al grito colectivo denunciando la proliferación de coches abandonados que inundan nuestras calles.
Y así seguimos, enfrentándonos a una crisis sin precedentes donde cada voz cuenta. Desde el STEI alertan sobre el desmoronamiento de nuestro sistema educativo; Simonet nada contra corriente tratando de visibilizar esta desprotección; y las redes sociales estallan con comentarios que desafían los intentos de disfrazar decisiones dañinas bajo un manto ecologista. No nos engañan.
El panorama es complejo pero es hora de unir fuerzas. No podemos permitir que nuestras tradiciones sean devoradas por el monstruo del consumismo. La historia debe seguir escribiéndose, pero desde nuestras raíces y no desde intereses ajenos.

