La historia de Adrián Fuentes en el fútbol da un giro apasionante. El nuevo delantero del RCD Mallorca, por el que el club ha desembolsado tres millones de euros al Córdoba, está listo para brillar en Son Moix. Con una estatura imponente de 1,86 metros, este jugador madrileño no solo se define como alguien muy físico, sino que también asegura que cuando tiene el balón, «tampoco me atraganto». Es más, se esfuerza por hacerlo lo mejor posible a nivel técnico.
Una nueva etapa llena de ilusión
A sus 29 años, Fuentes ha demostrado su valía anotando catorce goles y ofreciendo tres asistencias en su anterior equipo. Esas cifras llamaron la atención del director deportivo del Mallorca, Pablo Ortells, quien ve en él una gran oportunidad para reforzar la plantilla. Adrián comparte cómo vivió estos últimos días: «Ha sido un proceso lleno de estrés pero también de ilusión; sobre todo ganas de empezar».
Cuando le preguntan qué le convenció del proyecto mallorquín, su respuesta es clara y directa: “El pedazo de club que es”. Se siente atraído por la rica historia y la estructura del equipo, destacando que el Mallorca ha demostrado ser un club grande en España. “Eso es motivo más que suficiente para pensar seriamente que aquí puedo hacerlo bien”, añade con determinación.
Su discurso destila humildad y ambición a partes iguales. Sabe que la competencia es clave para mantener a todos los jugadores al máximo nivel y considera esta nueva etapa como un reto emocionante: «Siempre he dicho que la competencia es sana». Además, tiene palabras elogiosas hacia su nuevo entrenador, Luis García, a quien considera fundamental para su evolución como futbolista.
Aunque nunca ha pisado suelo mallorquín, siente conexión con la afición local: «He visto muchos partidos y siento que es una afición exigente pero entregada», dice. Reconoce que eso empuja tanto al club como a los jugadores a dar siempre lo mejor en cada partido.
Por último, deja claro cuál será su objetivo principal: ser útil al colectivo. Más allá de las estadísticas personales, desea ayudar al equipo mediante trabajo duro y sacrificio: «Si puedo aportar goles, genial; pero si no puede ser solo así, lo haré con esfuerzo y humildad».

