En un giro inesperado de los acontecimientos, el Shenlong, el avión espacial reutilizable de China, ha vuelto a la órbita terrestre, y con él ha traído un nuevo misterio. La situación ha captado la atención de muchos, sobre todo tras la detección de un objeto desconocido que apareció cerca de la nave gracias a los radares de LeoLabs, una empresa neozelandesa dedicada a la vigilancia espacial.
Este proyecto es uno de esos secretos que tanto le gustan a las potencias globales; mientras que Estados Unidos comparte algunos detalles sobre sus propios aviones espaciales, China prefiere mantener todo bajo llave. ¿Qué estará tramando el Dragón Divino? Desde 2022, este avión ya ha soltado al menos nueve objetos en el espacio y aún no sabemos para qué.
Nuevos hallazgos en el espacio
Recientemente, se supo que el Shenlong despegó nuevamente desde el centro de lanzamiento de Jiuquan en pleno desierto del Gobi. En este viaje, fue detectado un objeto cuya naturaleza todavía es un gran interrogante. Analizando los datos recogidos por LeoLabs, se dedujo que este extraño artefacto no es ningún satélite conocido ni fragmento de otros objetos registrados.
El astrónomo Jonathan McDowell fue quien confirmó posteriormente que el objeto provenía efectivamente del avión chino y que está siendo seguido muy de cerca por la Fuerza Espacial estadounidense. Algunos expertos apuntan a que podría ser un pequeño satélite tipo CubeSat, comúnmente utilizado como carga secundaria para pruebas espaciales. Sin embargo, hasta ahora no hay confirmaciones oficiales sobre su uso real.
Aunque se habla mucho sobre posibles funciones militares o misiones de vigilancia, lo cierto es que nadie ha presentado pruebas contundentes que indiquen acciones hostiles hacia otros satélites. ¿Estamos ante una nueva era del espionaje espacial o simplemente unas pruebas más? Solo el tiempo lo dirá.

