Conversamos con Lorena Iglesias, una de las voces más singulares del ‘otro cine español’, sobre su nueva serie para Filmin, Millennial mal. En esta comedia, Lorena, nacida en A Coruña en 1980, se pone en la piel de una bibliotecaria desempleada de 42 años que regresa al instituto con la esperanza de cambiar su vida gracias a una beca. Pero no está sola; dos veinteañeras (Victoria Oliver y Paula Gala) son sus aliadas en este viaje hacia un cambio de imagen que, a veces, parece salirle demasiado caro.
Una mirada generacional llena de humor
A medida que nos adentramos en la trama, uno no puede evitar recordar esas películas clásicas como Regreso a la escuela. Y es que volver al pasado tiene algo nostálgico y aterrador al mismo tiempo. Lorena lo sabe bien: “Ella no quiere regresar, pero la necesidad le obliga. Esa beca podría ser su salvación”. La serie, que llega el 30 de junio a Filmin, está cargada de chistes sobre el choque generacional y un humor absurdo que hace reflexionar sin aleccionar.
“Siempre he amado las comedias románticas”, confiesa Lorena. Películas como Chicas malas o las obras maestras de Nora Ephron han sido parte fundamental de su formación como creadora. Para ella, estas historias permiten abordar temas complejos con ligereza y sin perder la esencia divertida.
Aunque comparte influencias del reality Queer eye, donde el makeover se convierte en una oportunidad para redescubrirse sin juicios duros ni cambios drásticos irreversibles. “Me obsesiona el concepto del makeover”, dice riendo, reconociendo cómo estos cambios pueden hacernos replantear quiénes somos realmente.
A lo largo de nuestra charla, queda claro que Iglesias busca conectar con una audiencia más amplia. Tras haber recibido elogios por sus shows anteriores como Necroshow, ahora desea ampliar su alcance sin dejar atrás su esencia única. Y sí, hay toques del poshumor característico que ha cultivado a lo largo de los años.
No todo es blanco o negro; incluso cuando se trata del feminismo o los personajes LGBTI. En Millennial mal, sus personajes son imperfectos y humanos; todos cometemos errores y eso es lo que les da vida.
En definitiva, esta serie es un reflejo divertido y crítico del momento actual; una celebración sincera a esos ‘raros’ que buscan su lugar en un mundo lleno de expectativas imposibles. ¡Nos quedamos esperando ansiosos esa segunda temporada!

