El pasado jueves, un devastador doble terremoto sacudió el norte de Venezuela, dejando a su paso una estela de dolor y desolación. Según el último balance oficial, ya son 1.450 las personas que han perdido la vida, mientras que 3.150 más resultaron heridas en esta tragedia que no para de crecer.
En una rueda de prensa, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, compartió la desgarradora cifra que se aproxima a lo que ya se había informado anteriormente. Además, anunció que hay 12.721 damnificados. Las autoridades están haciendo todo lo posible para ayudar a unas 73.937 familias, distribuyendo más de 7 millones de raciones alimentarias; entre ellas, 20.000 bolsas de comida para quienes más lo necesitan.
Ayuda internacional y situaciones críticas
La situación es crítica: se han trasladado a 527 heridos a Caracas y se han ofrecido hasta ahora 4.250 asistencias médicas. En total, se han realizado alrededor de 12.049 evaluaciones médicas. A nivel internacional, más de 2.600 rescatistas extranjeros están colaborando en esta misión humanitaria; los últimos en llegar provienen de Vietnam y Costa Rica.
Lamentablemente, los daños materiales también son significativos: hasta ahora se contabilizan 774 edificios afectados, con un total de 89 completamente hundidos; entre ellos hay centros comerciales y hospitales que ya no pueden ofrecer sus servicios.
Rodríguez destacó cómo la comunidad ha respondido ante esta crisis: el registro de voluntarios en el Poliedro de Caracas avanza con éxito y ya suma casi 8.000 inscritos dispuestos a ayudar en La Guaira. “Esto puso orden a la ingente necesidad que tenemos las venezolanas y los venezolanos de ayudar al prójimo”, afirmó con voz firme.
Pensando en el bienestar emocional del pueblo afectado, también anunció una línea telefónica donde un equipo especializado atenderá aquellas llamadas que busquen apoyo psicológico ante situaciones como ansiedad o estrés postraumático.
No olvidemos que en menos de un día hubo más de 512 réplicas del terremoto, lo cual ha añadido un nivel extra al sufrimiento colectivo.

