Francisco Tomás Fernández Cortés, conocido como ‘El Ico’, ha vuelto a dar la nota. Ayer por la tarde, mientras se dirigía a los juzgados de Vía Alemania, quedó claro que este hombre no aprende. Y es que ni siquiera han pasado veinte días desde su última detención, cuando irrumpió en el hospital de Son Llàtzer con una pistola y amenazó a varias personas. Esta vez, sin embargo, el escenario fue diferente: intentó robar un patinete.
Un asalto fallido que dejó huella
La noche del viernes, alrededor de las 23:00 horas en la calle George Sand, dos hombres se encontraron cara a cara con El Ico. Según cuentan ellos mismos, Francisco no dudó en sacar lo que parecía ser un arma para amedrentarlos y conseguir lo que quería. Pero aquí viene lo mejor: resultó ser una pistola de aire comprimido. ¡Increíble!
A pesar del intento fallido de robo, El Ico no se quedó ahí. Tras ver que sus planes no salían como esperaba, salió pitando en su coche -que por cierto conduce sin tener carnet- dejando atrás el fiasco. Las víctimas decidieron no denunciarlo; probablemente sabían que sería un trámite inútil ante un personaje tan conocido como él.
Los agentes de la Policía Nacional no tardaron en actuar y fueron directamente al barrio de Son Banya donde suponían que encontrarían al sospechoso. Y así fue: allí estaba él con su vehículo y también con la pistola requisada tras un registro. Un arma que claramente había quedado obsoleta para sus planes.
No es sorprendente ver cómo El Ico llegó hasta los calabozos nuevamente; allí pasó la noche y al día siguiente fue trasladado otra vez ante el juez. Curiosamente, cuando llegó a Vía Alemania, lejos de mostrar arrepentimiento o preocupación por su situación legal, comenzó a lanzar besos a los fotógrafos presentes como si fuera una estrella del espectáculo.
Es difícil entender cómo alguien puede actuar así después de tantos tropiezos con la ley. La pregunta persiste entre nosotros: ¿cuándo aprenderá?

