Aryna Sabalenka, la número uno del mundo, ha decidido dar un paso al frente nuevamente y boicotear a los medios en Wimbledon. En un gesto que no pasa desapercibido, se ha limitado a 15 minutos de atención con los periodistas como forma de protesta por los salarios que reciben en los torneos de Grand Slam. Ella misma lo dice claro: «Es un buen inicio que aquí hayan aumentado un 20% los premios, pero si miras el dinero de los últimos 10 años, sigue siendo casi lo mismo».
Esta bielorrusa, apasionada y decidida, no solo está luchando por su propio futuro, sino también por el de todos sus compañeros tenistas. «Lo hacemos por el resto de jugadores. Ser tenista no es una vida fácil», reflexiona con sinceridad mientras espera que los aficionados comprendan su situación. ¿Realmente es justo que quienes llenan las gradas vean tan poco reflejado su esfuerzo en sus bolsillos?
Una mirada al pasado y al futuro
Además, Sabalenka sabe muy bien lo que significa cargar con las expectativas tras haber fallado recientemente en Roland Garros junto a Diana Shnaider. «En cuanto dejé París y me di un capricho con unas bolsas de patatas y dulces, olvidé la derrota», confiesa entre risas. Y mientras habla sobre su carrera, no puede evitar mencionar el regreso de otra leyenda del tenis: Serena Williams. «He escuchado que vuelve para que sus hijas la vean jugar. Eso es bueno para el tenis», añade con admiración.

