En una tarde cualquiera, el Parc de les Estacions se convirtió en el escenario de un episodio inquietante. Una mujer de 45 años, con nacionalidad rusa y sin documentación, comenzó a deambular por la zona infantil casi desnuda. Imagina la sorpresa y preocupación de las familias que disfrutaban del parque. La situación no tardó en llamar la atención: una llamada al 092 alertó a los servicios de emergencia sobre lo que estaba sucediendo.
Confusión y agresión
Cuando llegó una patrulla de la Policía Comunitaria del Distrito Oeste, encontraron a esta mujer mostrando comportamientos evasivos y confusos. Al intentar ayudarla, los agentes decidieron llamar a una ambulancia para garantizar su bienestar. Pero mientras esperaban, la tensión aumentó. De repente, la mujer se levantó y arremetió contra uno de los policías, dándole un fuerte manotazo en la cara. Afortunadamente, el agente no sufrió lesiones graves.
Ante esta inesperada agresión, los policías reaccionaron rápido y procedieron a detenerla. Pero eso no fue todo; durante el traslado al coche patrulla, ella opuso resistencia ferozmente, golpeando repetidamente el interior del vehículo como si intentara hacer volar todo por los aires.
Después de llevarla a un centro médico para su revisión, se negaba a identificarse. Finalmente, gracias al sistema dactilar del que disponen los agentes, pudieron descubrir quién era realmente: pesaba sobre ella una requisitoria judicial emitida desde Barcelona por un robo violento previo. Un desenlace digno de una película; sin embargo, esto es solo parte de nuestra realidad cotidiana.

