La noche del martes se tornó trágica para un motorista de 31 años en Palma. Alrededor de las 23:00 horas, en la zona de la calle Manuel Azaña, su vida dio un giro inesperado cuando un coche, conducido por un joven de solo 23 años, decidió no hacer caso a las luces de advertencia de un semáforo ámbar parpadeante y lo arrolló.
El golpe fue brutal y el motorista sintió enseguida un dolor agudo en las piernas. Rápidamente, los testigos del accidente no dudaron en llamar al 112, quienes movilizaron tanto a la Policía Local como a los servicios médicos. El afectado fue trasladado al hospital de Son Espases donde pudo recibir atención médica para sus heridas leves.
Un accidente evitable
A pesar de que el conductor del vehículo dio negativo en la prueba de alcoholemia, esto no cambia el hecho que había ignorado una señal clara. Lo más preocupante es que el motorista no contaba con el seguro obligatorio ni con el carnet necesario para manejar la moto que conducía. Esto le costará una sanción adicional.
Los agentes de la Unidad de Vehículo de Accidentes (UVAC) se hicieron cargo del informe pertinente mientras recopilaban todos los detalles necesarios en el lugar del siniestro. Es lamentable ver cómo situaciones así pueden cambiar vidas tan drásticamente por descuidos que podrían haberse evitado. Todos debemos ser responsables al volante; nadie quiere ser protagonista involuntario de una historia tan desafortunada.

