En Madrid, a 19 de junio. El Comité Electoral Central de Israel ha tomado una decisión que resuena con fuerza: el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, debe eliminar de sus redes sociales ese polémico vídeo donde se ve atormentando a los activistas de la flotilla detenidos el mes pasado. ¿La razón? Se considera que está infringiendo las normas electorales al usar bienes públicos para hacer propaganda, ya que las imágenes fueron grabadas en instalaciones estatales y aparecen agentes de seguridad.
Un acto denunciado por muchos
Este episodio ha desatado una ola de críticas a nivel global, con voces fuertes incluso dentro del propio Gobierno israelí. Ben Gvir, conocido por ser uno de los ultraderechistas más notorios del Ejecutivo conservador encabezado por Benjamin Netanyahu, ha sido sancionado también con una multa que asciende a 23.000 séqueles –casi 6.700 euros– según informa ‘The Times of Israel’. La controversia generada por ese vídeo ha llevado a figuras como el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, a reprocharle abiertamente: “Estás causando conscientemente daño al Estado con esta vergonzosa exhibición”. En un país donde la política tiembla ante cada movimiento radical, esto es solo otro capítulo en una historia llena de tensión y reacciones viscerales.

