Era un día cualquiera en la Playa de Palma, el sol brillaba con fuerza y el ambiente estaba lleno de risas y chapuzones. Sin embargo, lo que comenzó como un momento de relax para tres jóvenes austríacos de entre 25 y 28 años terminó en una complicada situación con la ley. La tarde del 15 de junio, alrededor de las cinco y media, la Policía Local recibió una alerta sobre unos turistas que decidieron **despojarse de todo** y disfrutar del sol sin ropa.
La intervención policial
En cuestión de minutos, dos patrullas se presentaron en el balneario número 7 tras ser solicitadas por sus compañeros de la Policía Nacional. Al llegar, se encontraron con un espectáculo inesperado: mientras una docena de personas disfrutaban del mar, dos hombres tomaban el sol **a cuerpo descubierto**, mientras otro más se zambullía en las aguas cristalinas.
Los agentes no tardaron en actuar. Se acercaron a los dos hombres en la arena y les pidieron que se vistieran. A continuación, procedieron a identificarlos e informarlos sobre las sanciones correspondientes según la Ordenanza municipal que regula este tipo de comportamientos. Pero eso no fue todo; uno de ellos decidió hacer caso omiso y seguir nadando al ver a los policías acercarse.
Aquí es donde entró en juego el socorrista. Con una tabla de paddle surf, salió al agua para intentar convencer al joven rebelde a regresar a la orilla. Tras un breve diálogo, logró su cometido. Una vez todos fuera del agua, cada uno recibió su respectiva denuncia.
La Policía Local recordó que esta normativa prohíbe expresamente practicar nudismo en espacios públicos salvo excepciones muy concretas establecidas por decreto municipal. Y es que infringir esta norma puede costar caro: hasta **750 euros** pueden caerles encima si no son cuidadosos.
Así concluyó un episodio que comenzó como una jornada cualquiera bajo el sol mediterráneo y terminó con unas lecciones sobre civismo y respeto por las normas locales.

