La situación de la vivienda en Palma es un auténtico drama que muchos no pueden ignorar más. La semana pasada, cientos de personas salieron a la calle para alzar la voz contra los desahucios y una crisis habitacional que se siente cada día con más fuerza. ¿Cómo es posible que vivir aquí se haya vuelto un lujo inalcanzable? Con 3.477 euros como mínimo para poder comprar un piso, parece que solo unos pocos privilegiados pueden soñar con tener un hogar.
Una ola de protestas por el derecho a la vivienda
No es solo el precio exorbitante lo que nos preocupa, sino también las medidas que se siguen implementando. Mientras se habla de rebajas fiscales para facilitar la compra, los precios no hacen más que dispararse. La gente está cansada y eso quedó claro cuando alguien gritó: «¡Hoy duermo en la calle!» refiriéndose a su inminente desalojo.
A estas problemáticas se suman otros sucesos preocupantes, como el desmantelamiento de asentamientos ilegales en Eivissa o las denuncias sobre violencia policial contra migrantes en Palma. Es una realidad cruda y desgarradora; incluso hay quienes dicen que los mallorquines estamos en peligro de extinción si no tomamos acción.
Las palabras del activista Joan Serra resuenan fuerte: “Los mallorquines estamos luchando por nuestra identidad y nuestros derechos”. Y mientras los políticos siguen jugando al tira y afloja sin dar respuestas efectivas, nosotros seguiremos en pie de guerra exigiendo soluciones reales para esta crisis habitacional que nos afecta a todos.

