BRUSELAS, 18 Jun. (EUROPA PRESS) – El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha expresado su satisfacción tras la reprimenda que recibió por parte del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth. Este no ha dudado en señalar con el dedo a los aliados europeos, acusándolos de no aumentar sus gastos en defensa y de no apoyar con firmeza la posición de Washington frente a Irán. Para Rutte, estas palabras son necesarias: «Tenemos que decirnos la verdad unos a otros».
En una rueda de prensa posterior a una reunión clave entre ministros de Defensa de la OTAN, Rutte destacó que estamos viviendo un momento crucial para la Alianza. Según él, se está gestando una transformación monumental -la mayor desde su creación- hacia lo que algunos han denominado OTAN 3.0. Y como bien sabemos, estas transiciones nunca son sencillas.
¿Realmente nos estamos esforzando?
La crítica del jefe del Pentágono busca mantener presión sobre aquellos aliados que aún titubean en sus compromisos financieros. A pesar de las promesas hechas por varios Estados miembros para invertir más en defensa, Hegseth subrayó que algunos siguen sin dar ese paso decisivo y necesitan hacer más.
El ex primer ministro neerlandés defendió el compromiso claro y contundente mostrado por Estados Unidos hacia la OTAN y resaltó la urgencia de lograr una distribución más equitativa en las responsabilidades relacionadas con la defensa colectiva en Europa.
Cuando le preguntaron acerca de las duras palabras del secretario Hegseth -que tildó como «vergonzoso» el hecho de que la Alianza no quisiera involucrarse en Irán-, Rutte optó por no entrar al trapo: «No suelo comentar cada palabra que dice cada aliado». Además, justificó la salida anticipada del secretario antes del final del Consejo del Atlántico Norte; aunque estuvo presente casi dos horas escuchando atentamente el debate, tenía compromisos previos.
A medida que se desarrollaba esta discusión intensa dentro del Consejo Atlántico Norte, Hegseth no escatimó en críticas hacia ciertos socios europeos que se niegan a ofrecer bases o permisos para operaciones militares contra Irán. Acusaciones directas sobre poner «en riesgo a los hijos e hijas de América» durante este conflicto dejaron claro su descontento con aquellos que prefieren priorizar cuestiones como «la equidad de género» o el «cambio climático», cuando lo urgente son los tanques y cazas.

