La noche del 17 de junio fue mágica para los fans de Alejandro Sanz, quienes se dieron cita en el Estadi de Son Moix. Más de 20.000 almas vibraron al unísono mientras el cantante comenzaba su espectáculo con esas primeras notas que todos esperaban. «Bona nit Mallorca. Avui som mallorquí», dijo el artista, marcando el inicio de un concierto que prometía ser legendario.
Una fiesta para recordar
Después de once años sin pisar la isla, Alejandro llegó dispuesto a reconquistar a su público. Desde el primer acorde de ‘Desde cuándo’ y ‘Capitán Tapón’, quedó claro que las ganas de disfrutar su música estaban presentes entre los asistentes, quienes le mostraron todo su cariño con gritos como: «¡Te amo profundamente!» y pancartas elevadas con mensajes entrañables.
El estadio era un mar de emociones: familias, amigos y parejas bailaban juntos como si no hubiera un mañana. En medio del bullicio, Alejandro brillaba con su guitarra roja y esa sonrisa tan característica, emocionándose al ver cómo la multitud respondía a cada una de sus canciones. Temas icónicos como ‘Amiga mía’ o ‘Corazón partío’ hicieron estallar la euforia colectiva, convirtiendo Son Moix en una gran fiesta donde la música lo era todo.
Alejandro no solo es un músico; es parte del corazón de varias generaciones que han crecido escuchando sus letras sinceras y conmovedoras. Con más de 25 millones de discos vendidos y 24 Grammys Latinos bajo el brazo, regresó tras una breve escapada a Cabrera para recargar energías antes del show. Y vaya si valió la pena.
Afuera del recinto, los fans más fieles ya hacían cola desde temprano, ansiosos por conseguir un buen lugar para disfrutar cada instante. Pedro Amparo y su mujer fueron algunos de esos entusiastas que aseguraron tener experiencias memorables gracias a las letras auténticas y sin artificios del cantante. Como bien dice Rocío Parra: «Cuando ves un concierto de Alejandro Sanz, te engancha». Es imposible no dejarse llevar por sus melodías y ese despliegue único que solo él sabe ofrecer.

