En Cala Ratjada, un rincón turístico que debería brillar por su belleza y encanto, los comerciantes y vecinos están alzando la voz. La falta de presencia policial ha desatado una ola de preocupación entre ellos, pues cada vez son más los ‘manteros’ que invaden las calles y playas con sus productos ilegales. ¿Hasta cuándo vamos a permitir esto?
La indignación se hace palpable
Con una situación que muchos consideran «insuficiente y ridícula», la inacción del ayuntamiento ha llevado a que la venta ambulante ilegal prolifere como si nada. Los propios vecinos han sido testigos de cómo el despliegue policial es casi inexistente; en ocasiones, solo hay un agente patrullando toda la zona. ¿Es eso suficiente para frenar a quienes lucran sin licencia mientras ellos siguen cumpliendo con normativas y cargas fiscales?
Los vendedores ambulantes no solo se instalan en lugares estratégicos donde los turistas se agrupan para ver partidos de fútbol, sino que lo hacen justo frente a las puertas de los negocios legítimos. Esto no es solo una molestia; es una competencia desleal que afecta directamente al sustento de familias locales.
A medida que avanza el verano, la situación se torna más crítica. Las playas son su campo de acción, donde interrumpen el descanso de bañistas y generan un ambiente caótico que ahuyenta a quienes buscan disfrutar del sol y el mar. La ausencia de vigilancia resulta evidente no solo en las costas, sino también en las calles principales, donde estos ‘manteros’ operan sin miedo ni vergüenza.
Cala Ratjada merece más. Su gente está cansada y exige respuestas concretas ante una situación que parece ignorarse cada día más. Es hora de actuar antes de que esta hermosa localidad termine convirtiéndose en un monocultivo turístico lleno de problemas.

