El Mundial 2026 se asoma a la esquina y ya empieza a vibrar con el primer gran choque: Francia contra Senegal. Un duelo que nos recuerda al fatídico debut de los galos en 2002, donde el combinado africano les dejó tocados en la primera ronda. ¡Vaya forma de comenzar! Entonces, los franceses llegaban como campeones del mundo y salieron por la puerta de atrás. Ahora, casi dos décadas después, el sentimiento de venganza está más vivo que nunca.
Expectativas elevadas
Francia llega lista para dar guerra. Con todos sus jugadores en forma, solo queda decidir entre Doué o Cherki para completar el once inicial. Sin embargo, su preparación ha sido algo irregular; una derrota ante Costa de Marfil y una victoria agónica contra Irlanda del Norte han dejado algunas dudas flotando en el aire. Pero ojo, porque Michael Olise está brillando con luz propia y podría ponerle las cosas complicadas a Kylian Mbappé, quien junto a Dembélé y el extremo del Bayern promete un ataque temible.
A pesar de estas incertidumbres sobre su juego colectivo —especialmente en un mediocampo donde Rabiot y Tchouaméni no terminan de conectar— Francia sigue siendo uno de los grandes favoritos gracias a su experiencia y talento. Se trata del subcampeón más reciente, así que tienen cuentas pendientes por saldar. Es ahora o nunca.
Por otro lado, Senegal también llega con ganas de demostrar su valía tras la controversia que rodeó la final de la Copa África. Aunque ganaron sobre el campo, todavía pelean por ese título perdido en los despachos. No importa cómo termine eso; lo relevante es que cuentan con un plantel increíblemente talentoso liderado por Sadio Mané, quien seguramente dejará todo en este torneo pensando que podría ser su última oportunidad mundialista.
La lucha será feroz: Kylian Mbappé frente a Sadio Mané. Ambos son las estrellas indiscutibles de sus selecciones y llegan con motivaciones muy distintas pero igualmente potentes. Mbappé quiere borrar la mala racha del último Mundial mientras que Mané sigue demostrando que puede brillar incluso tras cambiar de liga. La emoción está servida.

