En una tranquila mañana en Costitx, el ambiente se tornó sombrío tras el robo de la venerada imagen de la Mare de Déu de la capelleta del carrer Major. Esta no es solo una pérdida material; es un golpe directo al corazón de la comunidad. ¿Cómo puede ser que alguien decida robar lo que representa fe y tradición?
A medida que los vecinos se enteraban, las reacciones no tardaron en llegar. «Es increíble que haya personas capaces de hacer esto», comentaba Rosa, una vecina muy querida por todos. «La capelleta siempre ha sido un símbolo para nosotros». Sin duda, este acto nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra cultura ante el vandalismo y la insensibilidad.
La preocupación crece entre los habitantes
Aparte del lamento colectivo, surgen preguntas inquietantes sobre cómo proteger nuestros patrimonios más queridos. Mientras tanto, las autoridades locales prometen investigar el suceso y recuperar lo robado. Pero muchos ya se sienten desanimados: ¿de qué sirve actuar cuando hay quienes simplemente tiran a la basura años de historia? En este momento, más que nunca, debemos unirnos y cuidar lo que nos pertenece.

