El portavoz de Més per Palma, Miquel Àngel Contreras, ha alzado la voz para presentar una propuesta que busca dar respuesta a un problema que muchos de nosotros vivimos día a día: la saturación del tráfico en Palma. La agrupación subraya que no se trata solo de un tema de congestión; es una realidad palpable donde los accesos están colapsados y el transporte público apenas puede dar abasto. ¿Cómo llegamos a este punto?
Medidas concretas para un cambio real
Més per Palma ha lanzado cuatro medidas claras con la esperanza de combatir las consecuencias del exceso de vehículos en nuestras calles. En contraste con el Partido Popular, que sigue centrando su discurso en el coste del transporte público y apoya ciegamente el uso del coche privado, Més propone soluciones respaldadas por ciudades europeas que han logrado mejorar la calidad de vida y reducir la dependencia del automóvil.
“El PP parece pensar que el colapso es inevitable”, comenta Contreras con frustración. “Pero hay ejemplos en toda Europa donde se han tomado decisiones valientes y han obtenido resultados extraordinarios. Aquí lo que falta es voluntad política”. Entre las propuestas está reforzar las líneas de EMT más demandadas y crear carriles segregados para autobuses, algo que ya funciona en lugares como Viena o Ámsterdam.
La idea es clara: si los autobuses siguen atrapados en el mismo tráfico que los coches, difícilmente podremos convencer a la gente para que cambie sus hábitos. “Es esencial dar prioridad al transporte público”, insiste.
Además, Més plantea una red metropolitana de aparcamientos disuasorios conectada a líneas de autobús. Este modelo ya se aplica en varias ciudades europeas donde miles dejan su coche fuera y continúan su viaje en transporte público. Se trata de reducir esa presión innecesaria sobre nuestros centros urbanos.
Pero esto no es todo. La propuesta también incluye crear corredores verdes seguros para peatones y ciclistas, conectando barrios con el centro. “Las ciudades más habitables son aquellas donde se prioriza a las personas sobre los coches”, añade Contreras.
Por último, plantean implementar un sistema municipal para monitorizar la movilidad y la saturación turística, adaptando así nuestros servicios públicos a lo que realmente necesita Palma. El actual desorden no proviene de un exceso de usuarios en el transporte público; más bien refleja una falta total de planificación eficiente.
Como Contreras concluye: “Para algunos llenar los autobuses es un problema; para nosotros representa una oportunidad”. Cada persona menos utilizando su coche significa menos congestión en nuestras calles. Mientras unos se resignan a gestionar crisis continuas, otros soñamos con construir una ciudad funcional y amable.”

