En una jornada marcada por la indignación, Palma ha visto cómo sus calles se llenaban de voces que claman por justicia. La protesta frente al Ayuntamiento no era solo una manifestación más; era un grito profundo que resonaba entre todos nosotros. ¿Cómo pueden pensar que desalojar la antigua prisión va a acabar con el problema del sensellarisme? La respuesta es clara y contundente: no lo hará.
Una lucha colectiva
La Fundació Guillem Cifre de Colonya organizó este acto, donde diversas entidades sociales se unieron para mostrar su apoyo a aquellos que realmente lo necesitan. Y es que, amigos, dejar a estas personas en la calle es como tirar a la basura nuestras esperanzas de construir una sociedad más justa. Balti Picornell, uno de los protagonistas de esta historia, dejó claro que «no debemos permitir que nos tapen la boca». En tiempos difíciles, necesitamos alzar nuestra voz aún más fuerte.
A medida que los discursos resonaban, muchos recordamos las veces en que hemos visto a nuestros vecinos caer en situaciones vulnerables. No podemos quedarnos callados mientras el Gobierno prepara presupuestos sin ceder ante quienes verdaderamente importan: las personas.

