Una alarmante brecha de seguridad en la inteligencia artificial de soporte de Meta ha dejado a 34.000 cuentas de Instagram al descubierto, poniendo en riesgo información personal y datos sensibles. Todo esto se debe a un fallo que afecta principalmente a aquellos que no tienen activada la autenticación de dos factores. ¿Y quiénes son los afectados? Desde usuarios comunes hasta cuentas históricas como la del expresidente Barack Obama.
Un error que costó caro
En un principio, se pensaba que solo eran 20.000 perfiles comprometidos, pero documentos internos filtrados por el diario The New York Times revelaron que el número había crecido debido a un bug en una ruta de código independiente. La vulnerabilidad permitía a los delincuentes cambiar direcciones de correo electrónico vinculadas a las cuentas sin verificar si eran legítimas, convirtiendo así la situación en un verdadero festín para quienes buscan robar identidades digitales.
El impacto fue devastador: cerca de 3.500 cuentas vieron cómo su nombre de usuario era cambiado, dejando esos identificadores deseables disponibles para otros. Y claro, ya sabemos que hay nombres de usuario que valen su peso en oro; algunos pueden ser revendidos a grupos oscuros o simplemente aprovechados por especuladores. Recuperar esas cuentas se convierte en una misión casi imposible cuando un tercero se hace con el control.
A pesar del escándalo, Meta asegura haber corregido el problema y sigue defendiendo sus herramientas impulsadas por IA. En palabras del portavoz Andy Stone: «Hemos mejorado nuestros procesos». Pero ante esta situación, muchos nos preguntamos si realmente podemos confiar en estas tecnologías para proteger lo más valioso: nuestra privacidad.

