Hoy es un día difícil para los corazones caballas. La noticia de la marcha de Aisar Ahmed, uno de los ídolos más queridos del AD Ceuta FC, ha caído como un jarro de agua fría entre la afición. Con una carta cargada de emoción en sus redes sociales, Aisar se despidió dejando claro lo mucho que significa el equipo para él y para todos nosotros.
Desde que llegó al club, este extremo ha sido mucho más que un jugador; era un símbolo, el reflejo del amor a unos colores que muchos llevamos en el alma. Junto a Anuar Tuhami, era uno de los pocos ceutíes que quedaba en la plantilla. Aisar había estado con el equipo desde sus días en Tercera RFEF, siendo testigo y protagonista de esos ascensos fulgurantes que nos hicieron vibrar a todos.
Una despedida llena de sentimientos
“Hay momentos en la vida que uno sabe que llegarán, pero nunca estamos realmente preparados”, escribía Aisar, resonando con cada uno de nosotros. Recordaba cómo soñaba desde niño con vestir esta camiseta y lo privilegiado que se siente tras haber vivido años inolvidables defendiendo nuestro escudo.
Sin dar muchas explicaciones sobre su decisión —que siempre quedan en el aire— agradeció a todos los que han estado a su lado: entrenadores, directivos y sobre todo, a esa afición entregada que lo veía como su representante en el campo. Ahora su magia se irá al otro lado del Estrecho, y aunque ya no le veremos correr por la banda del Murube defendiendo nuestros colores, siempre llevará consigo ese espíritu caballa.
Sólo nos queda desearle lo mejor en esta nueva etapa y recordar aquellos momentos únicos donde su casta nos hizo sentir orgullosos. ¡Gracias por todo, Aisar!

