La escena está servida y el protagonista no es otro que Florentino Pérez, quien, tras celebrar su victoria en las elecciones, parece decidido a lanzarse de lleno a la piscina con la propuesta de vender un porcentaje del Real Madrid. Pero aquí viene el truco: para llevar a cabo esta jugada, necesita el visto bueno de los socios mediante un referéndum. Y ya sabemos que más de un 30% de ellos no están precisamente alineados con su visión.
Una propuesta ambigua que deja muchas dudas
Pérez ha sido claro al afirmar que se seguirá siendo un club de socios, pero sus palabras carecen del contenido necesario. «Necesitamos crear una filial para asegurar que los 100.000 socios mantendremos siempre el control», dijo durante la Asamblea de noviembre. Sin embargo, la falta de detalles sobre qué modelo propondrá genera inquietud entre los aficionados. La idea de incorporar inversores minoritarios podría sonar atractiva, pero muchos se preguntan: ¿realmente van a tener voz y voto en el futuro del club?
A pesar de los ataques directos que ha recibido desde distintos frentes, como el de Enrique Riquelme, Florentino continúa sin despejar las incógnitas sobre cómo se realizará esta venta ni qué implicaciones tendrá para los socios actuales. En una reciente entrevista aseguró: «Los que compren el 5% no mandarán», lo cual no parece tranquilizar a quienes temen perder lo poco que les queda del Real Madrid.
Con el referéndum a la vista y unas normas claras que exigen una mayoría absoluta para cualquier cambio significativo, ahora le toca al presidente poner sobre la mesa un plan detallado. Los socios han hablado y es hora de escucharles; es su derecho decidir si quieren arriesgarse o tirar por la borda lo que significa ser parte del club más grande del mundo.

