En un giro inesperado, el equipo Leopard Racing ha decidido alzar la voz tras la descalificación de su piloto, Adrián Fernández, en seis grandes premios de Moto3. La noticia ha sacudido el ambiente del motociclismo, y la reacción del equipo luxemburgués no se ha hecho esperar.
Mediante un comunicado oficial, Leopard Racing ha cuestionado abiertamente la decisión tomada por el Panel de Comisarios de la FIM. Comenzaron reconociendo que han recibido la resolución sobre los motores n.º 810 y n.º 811, pero rápidamente dejaron claro que no están de acuerdo con las conclusiones. «Respetamos el proceso, pero creemos firmemente que hemos actuado dentro de las normas», argumentaron desde el equipo.
Defensa contundente ante las acusaciones
Las palabras del equipo son contundentes: «Siempre hemos cumplido con todas las normativas del Campeonato del Mundo de Moto3». En este sentido, rechazan cualquier insinuación sobre modificaciones ilegales en sus motores. Aseguran que durante varias inspecciones técnicas no se encontró ningún componente fuera de lugar. Además, se reafirmaron al mencionar los exhaustivos controles realizados en Mugello.
La polémica parece girar en torno a interpretaciones diferentes sobre ciertos aspectos técnicos relacionados con el sistema de sellado del motor. Desde Leopard apuntan a que aún quedan muchas preguntas sin respuesta sobre cómo se determinó esta supuesta infracción y critican la falta de presencia del equipo durante las inspecciones.
Finalmente, aunque no lo mencionan explícitamente, todo indica que van a apelar. En su mensaje final agradecieron el apoyo incondicional de sus pilotos y aficionados durante este difícil momento. Sin duda, esta historia está lejos de terminar y nosotros estaremos atentos para ver qué sucede a continuación.

