En el Gran Premio de Hungría, celebrado en Balaton Park, Pedro Acosta ha dejado claro que está aquí para dar guerra. El murciano lideró con firmeza la práctica de MotoGP, marcando una diferencia notable sobre sus rivales en una pista donde la frenada es clave. Mientras tanto, Marc Márquez no logró encontrar su ritmo y tuvo que conformarse con un segundo lugar muy por detrás del joven talento.
Condiciones ideales y sorpresas inesperadas
Las condiciones del día eran casi perfectas: cielo nublado pero sin lluvias y una temperatura que rondaba los 23 grados. Los equipos se preparaban para afinar detalles, buscando el mejor rendimiento de sus neumáticos para las dos carreras que se avecinaban. Entre los cambios destacados estaban las sustituciones de Álex Márquez y Johann Zarco por Iker Lecuona y Cal Crutchlow. Desde el inicio, Aldeguer mostró fuerza al estar entre los primeros, pero fue Acosta quien sorprendió a todos bajando del 1:38.
A medida que avanzaba la sesión, era evidente que algunos pilotos comenzaban a apretar más; Acosta y Ogura fueron los primeros en montar gomas blandas traseras buscando un crono competitivo. A falta de 17 minutos para concluir la práctica, todo el mundo estaba al borde del asiento intentando lograr ese tiempo mágico que les asegurara un lugar en la Q2.
Mientras tanto, Raúl Fernández brillaba junto a otros como Lecuona, quienes luchaban por meterse entre los diez mejores. Sin embargo, nadie podía hacer frente a Acosta; su habilidad le permitió establecer un tiempo impresionante con cuatro décimas de ventaja sobre el siguiente clasificado. En cuanto a las Aprilia, todas lograron pasar a la Q2 dejando claro que están listas para competir al máximo nivel.

