En el vibrante GP de Mónaco, Fernando Alonso se encontró en una situación que puso los pelos de punta a más de uno. En la bajada hacia la Nueva Chicane, su coche, el AMR26, se le enroscó y terminó tocando la pared. Pero lo peor podría haber sido un desastre total.
A falta de solo tres minutos para que terminara la primera sesión de libres, Alonso estaba marcando buenos tiempos cuando todo sucedió. La zona es complicada; hay que pasar de 290 km/h a 60 km/h en un abrir y cerrar de ojos. Es una maniobra que puede hacer temblar a cualquiera. A pesar del toque y del alerón delantero dañado, el asturiano logró controlar su monoplaza con una maestría impresionante, evitando así un accidente grave.
Un recuerdo aterrador
No podemos olvidar lo que le pasó a Czech Pérez hace unos años en ese mismo punto; aquel golpe fue brutal y lo dejó fuera durante un mes. Por suerte, Alonso salió ileso del incidente y su coche tampoco sufrió daños significativos. Sin embargo, no podemos negar que esta experiencia ha hecho mella en su confianza con este monoplaza. Desde la pretemporada se sabía que el coche presentaba problemas críticos en las frenadas y reducciones.
En resumen, aunque hoy hemos tenido un susto mayúsculo en Mónaco, el piloto asturiano sigue firme y optimista: ‘Estaremos al mejor nivel del año en todo lo que podamos controlar’, afirma con determinación mientras mira hacia adelante.

