La temporada de Moto3 ha dado un giro inesperado y, lamentablemente, no para bien. Adrián Fernández, el talentoso piloto madrileño que prometía dar guerra en la lucha por el Mundial, se encuentra ahora con un pie fuera de la competición tras una sanción que le ha dejado sin aliento. ¿El motivo? Una manipulación del motor Honda por parte de su equipo, Leopard.
En lo que se presenta como uno de los castigos más severos vistos en la historia reciente del motociclismo, Fernández ha sido despojado de todos los puntos acumulados en seis de los siete grandes premios disputados hasta ahora en 2026. Solo mantiene los escasos puntos obtenidos en Mugello hace unos días. La situación es tan crítica que su puntaje ha caído estrepitosamente desde los 90 puntos que lo posicionaban tercero en la clasificación general a apenas 13.
Las sombras sobre Leopard y las decisiones de la FIM
Los comisarios del evento, bajo la dirección de Simon Crafar, señalaron directamente al equipo Leopard por haber violado las normas durante las pruebas en Tailandia, Brasil, Estados Unidos y España. No solo eso; el motor manipulado también fue utilizado posteriormente en carreras cruciales como Francia y Barcelona. Todo esto plantea serias dudas sobre cómo se están gestionando las competiciones y quién realmente está controlando todo detrás del telón.
A pesar de esta dura realidad, todavía hay una luz al final del túnel: el equipo tiene la opción de apelar esta decisión. Sin embargo, para muchos aficionados y seguidores del deporte, este episodio deja un sabor amargo en la boca. ¿Qué será del futuro deportivo de Adrián? ¿Y qué pasa con Guido Pini, su compañero? En medio de toda esta tormenta mediática, estas preguntas quedan flotando sin respuesta clara.

