El mundo del arte y la cultura se rinde ante el recuerdo de Marilyn Monroe, una figura que, aunque ya no esté físicamente entre nosotros, sigue brillando con luz propia. En la National Portrait Gallery de Londres, se ha inaugurado una exposición que celebra su centenario, reuniendo los retratos más icónicos de esta estrella que se convirtió en un símbolo eterno.
Desde sus primeros pasos como modelo bajo el nombre de Norma Jeane hasta su consagración como la diva del celuloide, Marilyn fue capturada por las lentes de fotógrafos legendarios como Cecil Beaton y Eve Arnold. Cada imagen es un vistazo a su alma, un reflejo de una mujer que supo usar su belleza para abrirse camino en un mundo implacable.
Una vida en imágenes
La exposición ofrece un recorrido fascinante por sus inicios en los años 40, donde descubrimos fotos al estilo ‘pin-up’ que capturan su frescura y vitalidad. Pero no solo hay glamour; también hay momentos íntimos, como esas instantáneas tomadas por André de Deines en 1946 en la playa de Malibú. Con apenas 19 años, Marilyn ya deslumbraba con su belleza natural.
A medida que avanzamos por la muestra, es imposible no sentir cómo creció hasta convertirse en una auténtica estrella mundial. Sus actuaciones en películas emblemáticas como ‘Niágara’ o ‘Los caballeros las prefieren rubias’ nos recuerdan el poderío que tenía sobre el público. Y qué decir del famoso momento del ventilador en ‘La tentación vive arriba’, donde toda Nueva York parecía rendida a sus pies.
No obstante, detrás del brillo había una vida llena de complicaciones y relaciones profundas. La comisaria Brandei Estes destaca cómo estas imágenes revelan no solo a la actriz sino también a la mujer detrás del mito. “Hemos explorado mucho para mostrar quién era realmente Marilyn”, comenta mientras revela algunos retratos nunca antes exhibidos.
Pese a su trágica muerte en 1962, el impacto de Monroe sigue vivo. Su imagen ha sido reinterpretada por artistas contemporáneos quienes ven en ella un ícono atemporal. “Ella sabía que su imagen perduraría”, señala Estes con convicción. Y así es; cada fotografía es un testimonio de esa certeza.”

