El presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha lanzado un mensaje cargado de urgencia en esta jornada. Ha declarado que el acuerdo alcanzado con Israel para un alto el fuego podría ser «la última oportunidad» para poner fin a un conflicto desgastante. Según Aoun, este acuerdo podría entrar en vigor tan pronto como en 24 horas tras su aceptación, pero todo dependerá de la postura del partido-milicia Hezbolá, que hasta ahora se ha mantenido al margen de las negociaciones.
Un acuerdo que no podemos dejar pasar
Aoun ha defendido con firmeza los puntos del acuerdo, enfatizando que contiene elementos cruciales para Líbano. «Esto podría ser nuestra última oportunidad para alcanzar un acuerdo definitivo», dijo con sinceridad. Pero no se detuvo ahí; subrayó que todas las partes implicadas son responsables si deciden incumplirlo.
Lo más interesante es que Aoun mencionó cómo Estados Unidos jugará un papel clave en la implementación del alto el fuego. Según sus palabras, tan pronto como haya respuestas internas sobre la postura de Hezbolá, se informará a Washington para que actúe. Y aquí es donde entra el presidente Trump como garante directo de este proceso.
Las negociaciones han sido todo menos sencillas. El mandatario libanés reconoció la ardua labor de su delegación y cómo el secretario de Estado estadounidense tuvo que intervenir para reavivar las conversaciones, estancadas por meses debido a la exigencia de Beirut de tratar primero el alto el fuego antes de cualquier otro asunto político.
Mientras tanto, la situación sigue siendo tensa; desde marzo han estallado hostilidades a gran escala tras ataques recíprocos entre Hezbolá e Israel. Desde entonces, más de 3.500 vidas se han perdido y 10.600 personas han resultado heridas en Líbano. Aunque hubo intentos previos por establecer un cese al fuego, estos no han logrado detener los bombardeos ni la invasión terrestre israelí.
Así estamos hoy: entre esperanzas y miedos, deseando que esta vez sí se escuche ese llamado a la paz antes de que sea demasiado tarde.

