En una jornada marcada por la controversia, Itamar Ben Gvir, el ministro de Seguridad Nacional de Israel y figura clave del ala más dura del Gobierno israelí, no ha dudado en calificar de “grave error” el acuerdo de alto el fuego que se ha alcanzado recientemente entre Israel y Líbano. Su descontento es palpable, y no se corta a la hora de pedir al primer ministro Benjamin Netanyahu que lleve esta decisión a votación en el Gabinete. Según él, este pacto solo servirá para fortalecer a Hezbolá.
Las palabras de Ben Gvir resuenan con fuerza
Ben Gvir lo tiene claro: “El alto el fuego con Líbano es un grave error y una quimera surgida de una reunión de asesores”, afirmó en un mensaje publicado en sus redes sociales tras conocerse el acuerdo mediado por Estados Unidos. Argumenta que Hezbolá sigue controlando la zona sur del Litani y que las autoridades libanesas no tienen capacidad para hacerles abandonar. “El Estado de Líbano es socio de Hezbolá”, subrayó, reflejando así su preocupación por la presencia de miembros del grupo chií en instituciones del Ejército libanés.
No se detuvo ahí. Insistió en que “en lugar de derrotarlo, Israel está aceptando su existencia” al pactar un alto el fuego que simplemente apacigua la situación sin resolverla. A su juicio, Netanyahu debió ser más firme ante Trump: “Debería haber dicho: ‘Israel es soberano e independiente’”. Y con voz decidida concluyó: “Hay momentos en los que hay que saber decir ‘no’, incluso al presidente estadounidense.”
A pesar del acuerdo alcanzado entre las delegaciones israelíes y libanesas, donde se menciona un cese total de los ataques por parte de Hezbolá, Ben Gvir demanda una discusión seria sobre esta decisión. El trasfondo del conflicto sigue siendo complicado; desde marzo han sido miles las víctimas y heridos a raíz del enfrentamiento armado. La pregunta queda flotando en el aire: ¿será este acuerdo realmente efectivo o simplemente otra hoja más dentro de un complicado árbol genealógico bélico?

