En una charla reciente en Juno House, dos figuras clave del mundo editorial español, Núria Cabutí, CEO de Penguin Random House, y Daniel Fernández, presidente del Gremi d’Editors de Cataluña, ofrecieron una visión clara sobre el estado del mercado editorial. Con la experiencia a sus espaldas, ambos reflexionaron sobre los desafíos y las oportunidades que enfrenta la industria en la era digital.
La realidad de un sector resistente
El libro no solo es un objeto físico; es un milagro cultural. A pesar de que muchos pronosticaban el fin del formato impreso, Cabutí destacó que el 80% de las ventas sigue siendo en papel. Esto demuestra que la pasión por los libros no se ha apagado. “Como decía Umberto Eco, hay inventos que no han sido superados”, apuntó Cabutí, recordando aquellos tiempos en 2010 cuando se decía que la lectura digital dominaría el panorama.
Fernández también puso sobre la mesa un punto interesante: “Nos ha costado mucho que ministerios vean al libro como una industria importante”. Y con razón; mientras el cine español factura entre 80 y 100 millones de euros al año, el sector editorial alcanza cifras cercanas a los 3.000 millones. Sin embargo, parece que los Goya y la promoción juegan a favor del cine, dejando al libro algo olvidado en comparación.
A medida que avanzaba la conversación, ambos coincidieron en una preocupación común: la desigualdad lectora entre los jóvenes. Aunque algunos leen muchísimo, otros parecen vivir completamente ajenos a esta cultura rica y formativa. “Un tercio de nuestra población no compra libros ni visita museos”, lamentó Fernández. Es triste pensar que hay tantos potenciales lectores ahí fuera perdidos.
Y aunque hablaron sobre las nuevas tecnologías como la IA, fueron claros: “La creatividad humana no está superada por máquinas”, afirmó Cabutí con firmeza. La inteligencia artificial puede ser útil pero aún tiene mucho camino por recorrer para acercarse a lo verdaderamente humano. En resumen, lo más crucial para ellos es seguir fomentando esa conexión entre autores y lectores.
A pesar de todos los retos, tanto Cabutí como Fernández se mostraron optimistas respecto al futuro del sector. Después de todo, lo esencial es que la gente empiece a leer. Ese es el verdadero objetivo: acercar historias e ideas a cada rincón de nuestras vidas.

