El pasado sábado, la calma de una playa palmesana se vio interrumpida por un suceso que ninguna de las jóvenes allí presentes debería haber tenido que vivir. Dos chicas, disfrutando del sol y la brisa marina, se dieron cuenta de que un hombre se acercaba a ellas con el móvil en mano. Lo curioso es que estuvo casi una hora haciendo algo más que simplemente navegar por la red; las chicas, inquietas y sin saber si estaban siendo grabadas, decidieron alejarse para protegerse.
Un momento incómodo que se volvió aterrador
Poco después, otra mujer se acercó a ellas con un mensaje escalofriante: había visto al mismo hombre masturbarse mientras sostenía su teléfono. Afortunadamente, otros bañistas también presenciaron el hecho y no dudaron en ofrecer su ayuda. Pero el individuo, al percatarse de lo que se comentaba a su alrededor, decidió huir como un cobarde.
Los testigos actuaron rápidamente y dieron aviso al 091. Un grupo de agentes del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) no perdió tiempo y comenzó a rastrear la zona hasta dar con él, quien intentaba esconderse entre los arbustos de un parque cercano. Con múltiples testimonios corroborando su comportamiento inaceptable, fue detenido sin contemplaciones.
El hombre, originario de Marruecos, ahora enfrenta cargos por exhibicionismo. Es increíble pensar que este tipo de situaciones ocurran en lugares donde todos deberían sentir seguridad y respeto. No podemos quedarnos callados ante actos así; hay que hablarlo y visibilizarlo para evitar que vuelva a suceder.

