El pasado viernes, París se vistió de luto al conocerse la muerte de Edgar Morin, un gigante del pensamiento que nos dejó a los 104 años. Su familia compartió la triste noticia y no tardaron en resonar las palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, quien lo describió como el «pensador del siglo». Y es que Morin fue mucho más que un filósofo; su vida estuvo marcada por el compromiso social y la lucha por un mundo más justo.
Un legado inquebrantable
Nacido en 1921, Edgar no solo se destacó por su enfoque en el «pensamiento complejo», sino también por su valentía durante la ocupación nazi. Fue parte de la Resistencia y militó en el Partido Comunista Francés, aunque no dudó en alzar la voz contra injusticias, incluso enfrentando controversias que le llevaron a ser expulsado. A lo largo de su vida, escribió cerca de cuarenta libros donde desdibujó las fronteras entre disciplinas como Historia, Filosofía y Ciencia.
A pesar de los años, su pasión por el debate político jamás se apagó. Defensor incansable del medio ambiente y ferviente pacifista desde sus inicios, Morin siempre estuvo presente en las luchas sociales. Al recordar su impacto, Macron lo retrata con emoción: «Soldado de la Resistencia, activista y espíritu libre… Edgar fue la personificación del humanismo».
Las voces que hoy lloran su partida son muchas. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, expresó su tristeza diciendo que «hemos perdido a uno de nuestros grandes pensadores»; mientras que Jean-Luc Mélenchon destacó que «un ejemplo nunca muere». La huella que deja Morin es indeleble; su legado seguirá inspirando a generaciones venideras en busca de justicia y verdad.

