La última carrera en Canadá dejó a todos hablando de un misterio que rodea el asiento de Fernando Alonso. No es solo un simple asiento; se trata de un ingenioso sistema de cojines lumbares que él ha estado usando para cuidar su espalda, algo vital en un deporte donde cada movimiento cuenta. Sin embargo, parece que este fin de semana en Montreal, las cosas no fueron como esperábamos.
Un problema que se repite
Durante la carrera, Alonso tuvo que abandonar prematuramente tras 27 vueltas. ¿La razón? Un problema con su asiento que lo dejaba incómodo. En sus palabras: «No me sentía bien, y estábamos lejos de los puntos». A pesar del mal momento, hay algo más detrás de esto.
Desde su llegada a Aston Martin, Fernando ha incorporado un dispositivo innovador: un cojín lumbar inflable que se ajusta a su espalda mediante aire. Este ingenio ha sido manipulado por sus mecánicos antes de cada sesión, pero este fin de semana fue distinto. Las imágenes nos mostraron a su equipo trabajando frenéticamente para asegurar ese sistema justo antes de salir a la pista.
Con el paso del tiempo y las exigencias del circuito, estos cojines pueden perder aire o incluso dañarse. Ya lo había experimentado antes en Bahréin, donde la pieza mostró debilidades. Tras el accidente en la SQ1 del viernes, muchos temen que una fuga o una pieza rota impidiera mantener el soporte necesario durante toda la carrera.
Aunque Alonso es conocido por su tenacidad y habilidad para adaptarse a cualquier situación —como cuando dijo: «Si luchara por ganar un Mundial podría soportar cualquier molestia»— esta vez no pudo evitar retirarse. El reto sigue siendo encontrar una solución efectiva y rápida para poder competir al máximo nivel en Mónaco.
Y es que después de más de 40 años compitiendo sobre ruedas, con un historial impresionante en F1, resistencia e incluso rallys como el Dakar, es normal que alguien con tantas batallas acumuladas tenga algunas molestias físicas. Pero eso no disminuye su espíritu ni su rendimiento en pista; aún tiene mucho por demostrar.

