MADRID, 29 de mayo. (EUROPA PRESS) – En una reciente rueda de prensa, el presidente ruso, Vladimir Putin, dejó entrever sus reservas respecto a la procedencia del dron que se estrelló en Rumanía durante la noche. Con un tono que no dejaba lugar a dudas, afirmó que Rusia está dispuesta a llevar a cabo una «investigación objetiva» si se le proporcionan los restos del artefacto. Este incidente ha sido catalogado como el primero con heridos en territorio de un Estado miembro de la Unión Europea y de la OTAN.
Putin insistió en que es fundamental esclarecer la situación porque, según él, “nadie puede afirmar con certeza cuál es el origen del dron” sin antes examinar los restos. No obstante, también recordó que esta no es la primera vez que un dron ucraniano termina aterrizando de forma inesperada en un país vecino. “Los drones ucranianos han sobrevolado varios países”, explicó Putin, aludiendo a cómo las reacciones iniciales suelen apuntar hacia Rusia como responsables.
La explosión en Galati ha elevado las alarmas entre los miembros de la Alianza Atlántica y ha dejado claro que las tensiones siguen latentes en la región. Mientras tanto, otros temas nacionales e internacionales siguen su curso: desde multas por información engañosa hasta las preocupaciones sobre el agua para regantes por parte del Gobierno. Lo cierto es que este episodio nos recuerda lo delicada que puede ser la paz y cómo cualquier pequeño incidente puede desatar grandes reacciones.

