La tranquilidad de Cala Millor se vio sacudida este jueves cuando un joven dominicano de apenas 20 años decidió que las normas de tráfico eran solo una sugerencia. ¿Quién puede resistirse a la emoción de surcar las calles a toda velocidad? Y así fue como, con su patinete eléctrico, alcanzó la asombrosa cifra de 98 kilómetros por hora. Una locura, sin duda.
Un peligro para todos
A medida que los agentes de la Policía Local de Sant Llorenç des Cardassar se disponían a realizar sus rutinarias verificaciones, se encontraron con esta situación que podría haber tenido consecuencias graves. Este chico, que circulaba despreocupadamente por una zona repleta de peatones, ahora está siendo investigado por un delito contra la seguridad vial. Las autoridades no se lo han tomado a la ligera; están revisando el patinete para asegurarse de que cumple con los requisitos necesarios para ser considerado un vehículo de movilidad personal (VMP). Además, hay otro detalle inquietante: el joven no cuenta con permiso de conducir.
Las diligencias ya han sido enviadas al juzgado correspondiente y está claro que esto es parte del esfuerzo constante que realiza la policía para garantizar nuestra seguridad en las calles. En tiempos donde el monocultivo turístico parece ser lo único en mente, no podemos permitirnos dejar tirados los principios básicos del civismo y la responsabilidad vial.

