La situación en Líbano es desgarradora. Desde el pasado 2 de marzo, cerca de 3.270 personas han perdido la vida y más de 9.800 han resultado heridas como consecuencia de los ataques del Ejército israelí. A pesar del alto el fuego que se decretó a mediados de abril, las cifras siguen aumentando, y hoy nos enfrentamos a un nuevo capítulo trágico.
El impacto humano detrás de los números
El Ministerio de Sanidad libanés ha dado a conocer este martes un informe escalofriante: entre los fallecidos se cuentan 126 profesionales sanitarios, quienes intentaban ayudar a los heridos y fueron víctimas también del conflicto. Y, para añadir dolor a esta ya inaguantable realidad, hoy mismo hemos sabido que un militar libanés ha caído en un ataque que conecta las localidades de Kafr Reman y Jardali. El Ejército libanés no ha tardado en informar sobre la muerte de otro soldado debido a un bombardeo previo en el valle de la Becá.
A lo largo del día, Israel ha intensificado sus operaciones militares dejando tras de sí una estela devastadora: solo hoy, al menos 30 muertos y 41 heridos, muchos de ellos en el sur del país. Este escenario despierta indignación y desesperación entre una población que ya está cansada del sufrimiento constante.

