En el mágico escenario de Roland Garros, Pablo Carreño ha encontrado una nueva oportunidad para soñar. A sus 34 años, este asturiano ha logrado llegar a la tercera ronda del torneo parisino, un hito que no conseguía desde hace cinco años. Y todo gracias a la retirada inesperada de Thanasi Kokkinakis. La situación estaba empatada cuando el australiano decidió tirar la toalla: 7-5 y 4-6 con un 1-0 y saque para Carreño. Sin duda, una mezcla de fortuna y habilidad que le permite al jugador del TEC avanzar en su camino.
Un regreso esperado y lleno de esperanza
Pablo, quien recientemente hizo las maletas para dejar Barcelona por Madrid, se presenta ante el argentino Thiago Tirante, verdugo de Alejandro Davidovich, con ganas de demostrar que aún tiene mucho que ofrecer. Este encuentro será crucial para él, ya que es una oportunidad dorada para escalar posiciones en el ranking ATP; comenzó la semana en el puesto 89 y ahora sube nueve escalones más. Su mejor actuación en este torneo fueron los cuartos de final en 2017 y 2020, así que ¿por qué no soñar con algo más grande esta vez?
Con cada partido, Pablo revive la esperanza entre sus seguidores. Después de haberse visto obligado a retirarse antes de jugar los cuartos en la Copa Faulconbridge de Valencia, su regreso a la competición es como un soplo de aire fresco. En un deporte tan exigente como el tenis, estos momentos son los que realmente importan; esos instantes donde todo parece posible.

