Este lunes por la mañana, en una sala de la Sección Primera de la Audiencia de Palma, se vivió un momento que resonará en Mallorca. Diecinueve miembros del clan de Los Benabad, entre ellos los dos hermanos considerados cabecillas, admitieron haber estado involucrados en el tráfico de drogas entre 2012 y 2016. Aceptaron una condena que suma 40 años y 9 meses de prisión, pero aquí viene lo sorprendente: ninguna pena será efectiva, ya que todas quedan suspendidas gracias a un macroacuerdo alcanzado antes del juicio.
Una red criminal que operó con disciplina férrea
Estos hombres no eran novatos; desde 2002 habían tejido una red dedicada a cultivar marihuana y a introducir cocaína, heroína y otras sustancias en la isla. Cada uno tenía su papel dentro de esta organización que funcionaba como un reloj suizo. En 2015, las autoridades detectaron nada menos que 11.000 plantas de marihuana en una finca alquilada en Sencelles, gracias al aviso del propietario que notó un consumo exagerado de agua.
No contentos con eso, los Benabad intentaron extorsionar al hijo del dueño exigiendo 50.000 euros, y para demostrar su poder lo retuvieron durante horas en un zulo. Aunque fue liberado, semanas después sufrió una brutal paliza por parte de estos criminales.
La situación fue aún más grave cuando, en julio de 2016, las fuerzas del orden registraron propiedades vinculadas a uno de los líderes en Palma y Campos. Allí encontraron además de drogas un total de 29 caballos pura sangre. La Guardia Civil se quedó con cinco caballos y el resto fueron entregados a Natura Park.
Entre los condenados destaca un hombre clave: actuaba como intermediario entre clanes mallorquines facilitando la entrada tanto de cocaína como cannabis desde la Península e incluso desde lugares tan lejanos como Colombia o Países Bajos. Al registrar su casa en Llucmajor, se incautaron más de 800 gramos de cocaína pura valorada en más de 85.000 euros, así como armas y plantas de marihuana. Este individuo aceptó tres años y nueve meses tras las rejas.
Parece increíble cómo algunos pueden salir ilesos tras tanto daño causado. Pero así está el juego legal hoy día; es nuestro deber estar atentos y reflexionar sobre lo que ocurre en nuestras calles.

