En un rincón soleado de Manacor, una finca ha despertado la indignación de muchos. Se trata de un lujoso campo de golf privado que, a pesar de la escasez hídrica que sufrimos, parece no tener reparos en abusar del agua. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que intereses particulares tiren por la borda un recurso tan vital para nuestra comunidad?
La situación se vuelve insostenible
Mientras nosotros nos preocupamos por conservar cada gota, aquí hay quienes se permiten el lujo de mantener verdes sus campos como si nada. Esto no es solo una cuestión ecológica; es un tema que nos toca a todos. Con tantas voces alzándose contra esta injusticia, es hora de hacer frente y exigir responsabilidad. La naturaleza no puede ser el patio trasero de unos pocos privilegiados.

