El Gran Premio de Canadá fue un auténtico espectáculo, y en medio del caos, Fernando Alonso volvió a brillar. Desde el mismo inicio, las condiciones eran una auténtica locura, pero eso no impidió que nuestro piloto diera una lección magistral de lo que es salir desde atrás y escalar posiciones como si nada.
Alonso partía desde la 19ª posición, pero en apenas cuatro vueltas ya había conseguido situarse en el 10º lugar. ¿Cómo lo hizo? Montando neumáticos más blandos que sus rivales, aprovechó cada oportunidad para adelantarse a coches mucho más rápidos. En un abrir y cerrar de ojos, se lanzó al interior en la primera curva y logró colocar su Aston Martin donde muchos pensarían que era imposible.
Una carrera llena de sorpresas
No solo fue la actuación de Alonso lo que mantuvo a todos pegados a la pantalla. Durante las primeras vueltas se dieron hasta tres cambios de líder. Primero fue Norris, luego llegó Antonelli, hasta que su compañero Russell aprovechó un error del líder para tomar el mando. La tensión estaba en el aire y cada maniobra era digna de recordar.
Aunque todo parecía perfecto para algunos, no todos tuvieron la misma suerte. Carlos Sainz, por ejemplo, sufrió un duro golpe al perder varias posiciones debido a un posible pinchazo. Tuvo que entrar pronto a boxes y encontró dificultades entre los demás pilotos. Mientras tanto, Arvid Lindblad ni siquiera pudo comenzar la carrera tras quedarse parado durante la salida, generando un lío monumental.
Así fue como comenzó este Gran Premio: lleno de acción y emociones encontradas. Cada giro nos recordaba por qué amamos este deporte; porque hay días mágicos donde todo puede pasar.

