Hoy, en el corazón del fútbol español, se vive la emoción de la última jornada de LaLiga. Con el histórico Oviedo ya descendido, cinco equipos se encuentran en una lucha encarnizada por evitar caer a los abismos: Girona, Elche, Mallorca, Levante y Osasuna. El Mallorca se despide de la temporada en Son Moix con la esperanza de que las estrellas se alineen para ellos.
El peso de la culpa
A estas alturas del campeonato, todos sabemos que algunos partidos parecen más amañados que un truco de magia. Y es que, ¿cómo es posible que después de diez meses compitiendo no hayan encontrado tres equipos peores? Si bajan hoy, deberían pedir perdón a sus aficiones porque han tenido más que suficiente tiempo para demostrar su valía. No me vengan con excusas sobre lesiones o arbitrajes; el descenso es un duro golpe y cada uno debe asumirlo.
En el pasado, quizás había maletines llenos de dinero para arreglar partidos. Pero hoy hay bizum y otros métodos menos tangibles. No todo depende del dinero. ¿Qué tal si dos equipos necesitan un empate para salvarse? Es casi seguro que eso será lo que suceda. Un pacto tácito entre capitanes puede dar lugar a resultados inesperados.
Un entrenador que ganó una Liga me contó cómo él mismo participó en este tipo de acuerdos. A minutos del partido clave, reunió a su equipo y les dijo: «Nosotros empatamos y punto». Uno intentó rebelarse por su integridad; sin embargo, fue reemplazado sin dudarlo. Y así terminó el encuentro: empate.
Lo curioso es que estos pactos no requieren maletines ni sobornos evidentes; simplemente surge una conexión entre capitanes cuando sienten la presión del descenso. En esa mágica noche del sorteo del calendario liguero, se entienden sin hablar más durante toda la temporada: cuando llegue ese crucial enfrentamiento, los puntos irán al equipo más necesitado.
Así va la vida en este mundo del fútbol donde cada detalle cuenta y donde las decisiones tomadas antes de empezar pueden marcar el destino final. Hoy solo queda esperar y ver qué sucede en esta última batalla por la permanencia.

