A las 8:30 de la mañana, hora local en Nepal, el 18 de mayo de 2006, dos voces resonaban en el mundo. Eran Tolo Calafat y Juan Antonio Olivieri, los primeros mallorquines que lograron alcanzar la cima del Everest, esa montaña que se alza a 8.848 metros y que tantos han intentado conquistar sin éxito. Dos décadas después, ellos siguen siendo los únicos isleños que pueden presumir de haber pisado ese mítico lugar, un hecho que les ha catapultado a la leyenda.
Un viaje lleno de retos
La aventura no estuvo exenta de dificultades. Junto a ellos estaba el inolvidable Tolo Quetglas, quien por problemas físicos no pudo llegar a la cúspide pero cuya presencia fue fundamental para todo el equipo. También contaron con el apoyo del periodista Joan Carles Palos. La expedición ‘Mallorca a dalt de tot, Everest 06’, respaldada por instituciones como el Consell de Mallorca y Gesa Endesa, buscaba redimirse tras un intento fallido en 2005. Y lo consiguieron: la imagen icónica de Calafat y Olivieri en la cima quedó grabada para siempre.
Subir esa montaña es una hazaña titánica; imagínense dieciséis horas de escalada desde el Campo IV a más de 8.000 metros después de casi un mes aclimatándose en altitudes extremas. Sin duda, fue clave la colaboración con los sherpas Dawa Nuru, Pemba Ringi y Nima Kancha, quienes les ayudaron a alcanzar su sueño mientras mantenían vivo el recuerdo de Quetglas.
Poco tiempo después del Everest, Tolo Calafat perdió la vida en Annapurna en 2010 y Tolo Quetglas nos dejó también hace poco; sin embargo, Juan Antonio Olivieri sigue aquí entre nosotros para contar esta historia épica que marcó un hito no solo en el montañismo sino también en el deporte balear. Su logro sigue resonando hoy como un símbolo del espíritu aventurero que caracteriza a nuestra tierra.

