En un giro que nadie se esperaba, este martes el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se sentó a hablar con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. El tema del día no era otro que las maniobras de la Administración Trump para poner fin a lo que consideran «acciones ilegales» por parte de Irán en el estratégico estrecho de Ormuz. La conversación llega justo después de que Irán anunciara su nuevo mecanismo para cobrar peajes a las embarcaciones que transiten por allí, un anuncio que ha generado más de una ceja levantada.
Un paso crítico para el comercio mundial
Durante su charla, Rubio compartió sus pensamientos sobre cómo Estados Unidos está utilizando la ONU como plataforma para actuar contra estas decisiones iraníes. «Hablamos sobre los esfuerzos en la ONU para detener estas acciones», comentó Rubio en sus redes sociales. Y es que la creación de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (AEGP) ha dejado claro que cruzar sin pagar será considerado un acto ilegal.
Por su parte, Guterres no tardó en expresar su desacuerdo con cualquier intento de limitar la «libertad de acceso» a este crucial pasaje marítimo. Él defendió firmemente la idea de que no debería haber restricciones a la navegación en alta mar. Mientras tanto, entre tanto ruido diplomático, Estados Unidos e Irán siguen tratando de mantener un diálogo mediado por Pakistán, aunque las diferencias parecen ser tan grandes como el propio estrecho.
A pesar del ambiente tenso tras los recientes incidentes donde fuerzas estadounidenses han incautado buques iraníes, ambos países intentan seguir comunicándose. Sin embargo, Teherán ve estas acciones como una violación del alto el fuego pactado anteriormente y esto complica aún más las cosas. Así estamos, navegando entre aguas turbulentas mientras todos nos preguntamos qué sucederá al final.

