La incertidumbre se cierne sobre dos de los estadios más emblemáticos del norte de España. San Mamés y Anoeta podrían no ser parte del Mundial 2030, y esta noticia ha encendido un debate que va más allá de lo deportivo. Las exigencias de la FIFA, sumadas a un esfuerzo económico monumental y a restricciones logísticas que parecen imposibles, han llevado al Gobierno vasco a pedir calma.
Un periodo para reflexionar
“Vamos a respetar ese periodo de reflexión pertinente”, declaró Maria Ubarretxena, portavoz del Ejecutivo vasco, quien destacó la importancia de analizar cada aspecto antes de tomar una decisión tan trascendental. La diputada general de Vizcaya, Elixabete Etxanobe, también se pronunció al respecto, dejando claro que necesitan tiempo para valorar cómo afectará esto a Bilbao y San Sebastián.
A pesar del revuelo generado por las dudas acerca de si España podrá jugar en su propio territorio vasco, Ubarretxena enfatizó que “una decisión así no puede ser simplemente un sí o un no”. Las condiciones impuestas por la FIFA han dejado muchas preguntas sin respuesta, pero hay optimismo en el aire: “Queremos transmitir tranquilidad” dijo con convicción. Sin embargo, todos saben que la última palabra estará en manos de la FIFA y que eso podría demorar hasta enero de 2027. Queda camino por recorrer antes de saber si estos estadios serán parte del sueño mundialista.

