El pasado 19 de mayo, la Justicia estadounidense dio un giro inesperado en el polémico tema de las detenciones por parte del ICE en los tribunales de inmigración de Nueva York. En medio de un clima tenso, donde la administración Trump había desatado una oleada de arrestos masivos, el juez federal Peter Kevin Castel ha puesto un alto a esta situación. ¿Y cómo lo hizo? Estableciendo que los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) solo podrán realizar arrestos bajo condiciones muy restrictivas.
Un cambio necesario
Este fallo llega tras una demanda presentada por varias organizaciones civiles que han alzado la voz contra estas prácticas abusivas. El juez, apoyándose en una normativa impuesta durante el mandato del expresidente Joe Biden, ha decidido que para hacer arrestos en juzgados especializados en inmigración se requerirá una orden judicial y evidencia clara de amenazas a la seguridad pública.
A partir de ahora, al menos tres juzgados en Manhattan respirarán un poco más tranquilos. Las palabras de Amy Belsher, directora de litigios sobre derechos migrantes de ACLU, resuenan: «Durante casi un año hemos sido testigos del horror que vivían muchas personas no ciudadanas», refiriéndose a cómo los agentes emboscaban a inmigrantes y separaban familias.
Harold Solis, codirector legal de Make the Road New York, también celebra este fallo con esperanza. Recordemos que antes se negaron medidas cautelares basadas en información errónea proporcionada por el mismo Gobierno. Él enfatiza cómo esos juzgados se habían convertido en lugares aterradores para muchos; donde padres eran separados sin compasión y seres queridos desaparecían sin dejar rastro.

