La reciente derrota del Mallorca ante el Levante ha dejado una estela de frustración y rabia entre los aficionados que viajaron hasta la capital del Túria. No es para menos, con un 2-0 que sabe a derrota amarga, muchos de esos 500 mallorquinistas no pudieron contener su indignación. Junto al autocar del equipo, se agolpaban gritando sus desahogos: «¡Os reís de nosotros!», «¡mercenarios!» o incluso, «No vale la pena gastarse el dinero por vosotros». La tensión era palpable.
Un desencuentro doloroso
Entre los gritos de protesta resonaba una voz que clamaba por responsabilidad: «Tienen que venir aquí y salir a dar la cara. Ellos no se dan cuenta que representan a toda una isla». Un abonado, visiblemente molesto, expresaba lo que muchos sentían. Mientras tanto, algunos jugadores como Antonio Sánchez, Abdón y Darder se acercaron a escuchar las quejas de sus seguidores. El centrocampista Darder fue claro al reconocer su parte en el problema: «Soy el primero que debería haber dado más».
Aún más desgastante fue ver cómo el CEO del club también fue blanco de las críticas, con varios aficionados dirigiéndose directamente a él: «Alfonso, te lo has cargado todo». En medio de esa tensión en el aparcamiento del Ciutat de València, varios hinchas pedían privacidad frente a los periodistas: «No grabéis, que entonces no querrán venir a hablar con nosotros»; mientras otro compartía su vulnerabilidad diciendo: «No quiero que me vean llorando en casa».
El ambiente estaba cargado y todos sabían qué estaba en juego: un descenso inminente a Segunda División si las cosas no cambiaban drásticamente en las próximas jornadas. La bronca reflejaba un sentimiento colectivo y palpable entre los seguidores, quienes solo quieren ver un esfuerzo real y auténtico por parte de sus jugadores.

